Vacaciones de verano fresquito, llenas de actividades y aventuras que disfrutar. En un lugar auténticamente rural, donde los termometros no saben que son los 30º C, las noches son frescas, las estrelladas casi se pueden tocar, la naturaleza está al final de la calle, la tranquilidad se respira en el ambiente, la gente se saluda por las calles, los niñ@s juegan por el pueblo sin peligro, las fuentes manan agua sin cloro, el aire es puro, existen horizontes, se ven vacas y caballos en los prados verdes... Nada se parece menos a tu ciudad.